UBICACIÓN
Situado justo detrás del Corte Inglés de Cornellà (el Corte Inglés que se ve desde la Ronda de Dalt), en la Avenida del Ferrocarril XXX, ferrocarril que siempre se ha llamado Carrilet por esas zonas, cosas del paso del tiempo.
Está situado en medio de una zona medio residencial medio polígono industrial, por lo que hay muchos sitios para aparcar, bastantes de zona azul, aunque si el Corte Inglés está abierto el lugar está bastante lleno. Además, es una zona relativamente nueva, de esas en las que hace algo más de 10 años eran zonas de huertos de la gente de Cornellà de toda la vida, supongo que esos huertos acabaron siendo más rentables por el precio del suelo que por las patatas que se pudiesen recolectar, cosas de la especulación urbanística.
Por el hecho de ser una zona relativamente nueva es de aquellas zonas en las que ves muchas familias jóvenes, tomándose algo en la terraza, mientras han sacado a pasear sus pequeñas criaturas, futuro de un barrio de los de nueva creación.
EL RESTAURANTE

Un restaurante muy amplio, con un comedor central espacioso. De decoración oscura y que está dominado en su parte central por un piano en el que un pianista ameniza la comida o cena de los clientes. Eso es estupendo, la verdad, ya que la música en directo, aunque no sea de un gran artista parece que es mejor que un cd de música de un auténtico virtuoso, es muy agradable, la verdad.
Tienen salones cerrados en los que se pueden hacer cenas o comidas en grupo, ya sea con amigos, familiares o para comidas de empresa. Son salones grandes, con sofás, espacio de sobra, un lavabo privado para los del salón e incluso tienen una pequeña tele para aquellos que no se quieran perder el partido de futbol y lo puedan mirar con el rabillo del ojo.
LA COMIDA
■ Primero ► Unos pica picas con gambas en tempura, unas alcachofas fritas, un carpaccio de salmón y el que para mi fue el plato estrella, unos canalones de butifarra negra, sencillamente geniales y que espero poder volver a probar en alguna ocasión.
■ Segundo ► Solomillo a la pimienta, nada del otro mundo, pero un plato lo suficientemente fácil como para que sepa bien siempre, no de excesiva dificultad pero bien. Sigo pensando en los canalones de butifarra…
■ Postre ► Postres de esos que solo con el nombre ya te dan una patada en la dieta, que sabes que tendrán consecuencias graves en la báscula y que se llama Delirium Tremens de Chocolate con virutas de fruta. Pues lo dicho, un peazo mazacote de chocolate con viruas de colores de esas de los pasteles de cuando éramos niños. El chocolate está bien, y está bueno aunque es bastante contundente.
■ Sobremesa ► Evidentemente, al poder estar en un salón privado y/o disfrutando de música en directo, da pie a estar tranquilamente charlando después de comer con o sin copa. Un lujazo.
SERVICIO
Gente muy atenta, aunque no dominan para nada el castellano, son gente asiáticos, muy serviciales y atentos (cumpliendo el tópico) per que pueden llegar a cansar si no nos entienden nada de lo que decimos, y eso no se puede consentir en un restaurante. Sin duda uno de los grandes peros del local, y es que deberían hablar un mínimo de castellano para poder trabajar de cara al público.
ACABANDO Y CONCLUYENDO
☼ Excelente sitio para ir en grupo, ya sea amigos o familiares
☼ Comida correcta que mejora mientras escuchas las notas del piano en directo
☼ Su gran problema es que los camareros no hablen bien el castellano.









1 comentarios:
Una muy buena opción para cualquier ocasión.
El menú de lunes a viernes cuesta 10,80€ y la relación precio-calidad es excelente. Además la música de piano en directo es un toque muy especial.
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