jueves, 11 de diciembre de 2008

Restaurante El tall de conill, Capellades (Barcelona)

EXCELENTE HALLAZGO EN UN PUEBLO CATALÁN

UBICACIÓN

En Capellades, un pequeño pueblo del interior catalán, en la comarca del Anoia, encontramos el Tall de Conill, un restaurante realmente bueno y que nos extrañará encontrar en un pueblecito así. El pueblo está a algo menos de una hora de Barcelona, y la población importante más cercana es Igualada, ya de camino hacia Vilafranca del Penedés.

Ya en el pueblo, el restaurante está en la Plaza Angel Guimerà 11, cerca de la zona industrial. Aunque en el pueblo la mayoría de gente lo conoce y te pueden guiar hasta allí fácilmente.

EL RESTAURANTE

Este restaurante centenario, fundado en el 1904 tiene historia dentro de la gastronomía catalana, eso lo vemos en el local, en el que el señor que te recibe al entrar está en fotografías con diversas personalidades de la política catalana.

Es el típico restaurante de toda la vida, aunque también pasa por ser el hotel del pueblo, con decoración sobria bien cuidada, con diversos motivos decorativos del pueblo y con mesas tremendamente bien presentadas.

LA COMIDA

Cabe destacar que es un sitio caro para estar donde está, ya que el precio medio ronda por encima de los 40 €, claro que tiene la ventaja que entre semana puedes tomarte un excelente menú por tan sólo 15 €, que con algún café y el IVA acaba siendo unos 18 €.

■ Primero ► Dentro del menú, y aprovechando que era jueves se podía degustar una muy buena paella, claro que yo me decanté por unos pimientos del piquillo rellenos de brandada de bacalao. Muy buenos, con una salsa exquisita.

■ Segundo ► Un trozo de espalda de cordero al horno, con una deliciosa salsa. Muy bueno, se te desacía en la boca y sin darse uno cuenta acabas con el plato totalmente rebanado. En la mesa también hay quien se pidió una dorada que tenía una pinta de muerte.

■ Postre ► La verdad es que debido a las prisas y a la necesidad de trabajar luego por la tarde no tomamos postre, aunque vi pasar por delante un par de tartas de manzana caseras que casi me hicieron cambiar de opinión.

En resumen, un menú lo suficientemente bueno y de una calidad tan sorprendente que te hacen pensar en el Restaurante en el caso de querer un día comer algo bien por la zona, y ya pensando en gastarte más dinero, claro.

SERVICIO

Gente del pueblo y de la casa, desde la “mestresa” que hace de jefa de cocina hasta el Jaume Saumell (el amo) que cocina y recibe a los comensales con una sonrisa hasta la camarera que debe ser como de la familia ya que lleva tiempo ayudando en el negocio.

CURIOSO

Solo entrar comentamos a la jefa de sala que nos habían dicho que allí se comía barato y bien. Nos dijo que lo de bien se lo aseguraban, y que lo de barato ya veríamos… claro que con el menú que tienen te aseguran las dos cosas sin problemas.

ACABANDO Y CONCLUYENDO

☼ Después de probar el menú por casualidad, a uno le entran ganas de ir un día de excursión por la zona para tener una excusa para poder ir a comer a ese sitio, pero no ya de menú y probar una de sus especialidades. Espero poderlas comentar.

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