INTRODUCCIÓN
Una de las características más importantes y más alabadas de nuestra cultura es su gran variedad y riqueza gastronómica, así, gran parte de los eventos importantes de nuestras vidas tienen, de algún modo, relación con algún tipo de comida en concreto.
En el caso de la calçotada, la misma tradición gira en torno a la comida, y como mucho, buscaremos algún tipo de actividad complementaria para "rellenar" el resto del día. Además, creo que es interesante el saber bien como es una calçotada, aunque cada uno la hará a su manera y con múltiples variantes, así, podemos ir conociendo costumbres que por otro lado son bastante conocidas por toda España.
QUÉ ES
La calçotada en si es una comida que tiene varias partes muy diferenciadas:
■ Empezamos por lo fuerte - La comida empieza por los calçots, los calçots no dejan de ser cebollas tiernas. Aunque sean cebollas, no quiere decir que cualquier cebolla tierna valga, el calçot es un tipo especial de cebolla que sirve únicamente para las calçotadas.
El calçot se asa a la brasa hasta que está en un punto en el que parece chamuscado y en el que ha perdido mucha consistencia, de hecho, cuando un calçot está realmente bien hecho casi te da la impresión que se te deshace en la mano. Realmente no es fácil hacer los calçots, ya que a diferencia de la carne a la brasa que deja ir grasa al hacerse y aviva el fuego, el calçot deja ir agua por lo que hay que estar muy atento y tener muy buena mano para que no se apague el fuego.Una vez el calçot está hecho, para que no se enfríe lo dejamos bien envuelto en papel de diario, de tal manera que conserva la temperatura. Al llevarlos a la mesa, la tradición dice que se deben llevar utilizando una teja (teula en catalán) como bandeja para dejarlos encima de una mesa que normalmente está al aire libre.
En esa mesa, ya llena de calçots encontraremos a los "comilones" y "comilonas" que ya deberán llevar encima el pitet (babero) y con sus botes de salsa romescu preparados para mojar los calçot, no busquéis sillas para sentaros, los calçots se comen en pie.
Luego ya es cuestión de empezar, coges un calçot, lo pelas como si fuese un plátano sacando la parte chamuscada hasta que queda limpio, lo mojas en el tarro con la salsa romescu y te lo llevas a la boca…. Como lo diría…?¿?¿?¿?¿… visualmente sería de la misma manera que los malos de V se comían las ratas.. ¿recordáis? Y así, repitiendo la acción sucesivamente hasta que no puedas más…
Como no, este es un país de grandes comidas, pero también tenemos la costumbre de acompañar nuestras comidas con un buen vino, así, en esta mesa no debería faltar un porrón bien lleno de vino, que estaría genial si es un buen priorato, que es una zona de grandes vinos cercano a la "zona calçotera". Como no, también tenemos pan para poder mojar la salsa mientras esperamos los calçots, pero os recomendaría no tocar el pan, ya que llena mucho y te quita el espacio que necesitarás para otros tipos de comida.
■ La comida habitual - Una vez hemos acabado con los calçots, pasaremos a una mesa sentados en la que podremos seguir bebiendo vino y cava, así como podremos seguir comiendo el "segundo plato", que habitualmente se trata de butifarra (blanca y negra) con mongetas (las famosas "secas" catalanas), algo de carne de cordero a la brasa, alcachofas a la brasa y patatas al caliu. Os aseguro que hay que tener un estómago muy fuerte y muy buen saque para ser capaz de comer ni que sea un poquito de todo.
■ Finalizando - Una comida tan tradicional, tiene marcado hasta el postre típico, así, llegando al postre nos tomaremos inicialmente una crema catalana para pasar a unos frutos secos con moscatel. Luego el vino y el necesario digestivo de turno para diferir un poco todo lo que has llegado a comer, no dudéis de que es una comida para estómagos a prueba de bomba.
DÓNDE ESTÁ
La zona típica, y aunque hoy en día podemos comer calçots por toda Cataluña, sería Valls y sus alrededores. Una zona que es famosa por esta tradicional comida, aunque también podemos disfrutar de otras bellezas catalanas como podrían ser los castellers o disfrutar de la ruta del císter, con los monasterios de Poblet o Santas Creus.
La temporada para comer calçots empezaría a inicios de Febrero para acabar por semana santa, aunque hoy en día ya se sabe que podemos comer de todo en cualquier época del año, pero también tiene su punto bonito que sea en la temporada de calots, ya que pasa a ser una especie de tradición anual entre muchos catalanes.
Casi todas las peñas de amigos, familias, o cualquier tipo de agrupación aprovechan la temporada de calçots para hacer estas calçotadas, así, no es raro tener 3 o 4 calçotadas al año.
BENEFICIOS O DAÑOS PARA NUESTRA VIDA
La verdad es que es toda una experiencia que hay que hacer a poco que tengas ocasión y que te guste probar todo tipo de experiencias gastronómicas. Además, es una buena excusa para montar una salida con el grupo de amigos y acostumbra a ser un día en el que todos se lo pasan muy bien.
La nota negativa viene dada por las dificultades gastrointestinales que comporta una calçotada. De primeras, la cebolla es muy difícil de digerir, además, la salsa es muy fuerte, luego no ayuda la gran cantidad de comida que ingieres por no hablar de la gran cantidad de alcohol que puedes tomar en un día así. Así que para luego no hagas planes, ya que tendrás que reposar hasta que lo digieras todo.
ACABANDO Y CONCLUYENDO
Una experiencia que muchos catalanes y cada vez más gente de fuera hacemos año tras año, pasando de ser una comida más a una experiencia vital que compartimos con nuestros amigos y familiares.
Lo único importante es que tenemos que ir con mucho cuidado con lo que comemos ya que luego nos puede sentar mal. Recomendaría, en la primera calçotada comportarse mucho para ver cómo reacciona nuestro cuerpo, sobre todo a la cebolla, y así saber cuánto podemos comer y cuando tenemos que parar.










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